El refugio de Chopin en Vallemossa
mayo 4, 2011 by Abel Garcia
Filed under Museos, Que visitar
Una de las grandes atracciones culturales de Mallorca es la casa del compositor Frédéric Françoise Chopin en Valldemossa. Lo de su casa es un decir, porque pasó allí solamente un invierno, pero es suficiente para atraer a miles de turistas.
La casa es una curiosa mezcla entre palacete y cartuja. Había sido residencia del rey mallorquín Sancho I en el siglo XIII, pero poco duró como residencia real. A finales del siglo XIV fue cedida a los monjes cartujanos, los cuales la habitaron hasta las desamortizaciones de 1835 y pasó a manos privadas, recuperando su aire de palacete aunque ahora bajo un estilo neoclásico.
Tres años después, llegaron a ella Chopin junto con su compañera sentimental, la escritora George Sand. Su salud, ya delicada, había empeorado: el músico había contraído tuberculosis y su médico le recomendó el clima de las Baleares. Sin embargo, se dio la desgracia de que aquel fue un invierno de lluvias constantes, y la constante humedad causó que su salud empeorara aún más. En febrero de 1839 volvió a Francia, donde murió diez años más tarde.
El complejo está formado por la iglesia, el monasterio y el antiguo palacio del rey Sancho. La mayor atracción son sin duda los objetos que Chopin dejó atrás, especialmente el piano que utilizó durante su estancia. Pero la mayoría de la visita recuerda a la época monástica de la cartuja: el claustro, la biblioteca o la farmacia se conservan aún, así como las celdas de los monjes (en concreto, la celda 2 alberga los recuerdos y documentos de Chopin, así como su piano). Es imprescindible una visita al exterior de la cartuja, así como el jardín.
Además, Valldemossa es un lugar al que merece la pena dedicar un rato. El paisaje del valle es precioso, especialmente por los olivos que crecen en las laderas. El pueblo es famoso también por sus azulejos decorando las puertas de las casas.
Como curiosidad, este año será el XXX Aniversario del nuevo Festival Chopin, que lleva celebrándose desde 1981. Este, que en principio era un festival de música, ya se había celebrado desde principios del siglo XX, pero se interrumpió a causa del inicio de la Guerra Civil y se reanudó en 1965. En 1981 se le dio una nueva orientación, abriéndolo a otras disciplinas artísticas.
Foto de Maziacs en la Wikipedia.
Miramar y Son Marroig, el mirador del archiduque
abril 22, 2011 by Abel Garcia
Filed under Museos, Rutas a pie
Mallorca fue durante siglos muy apreciada por los aristócratas, que la consideraban el reflejo occidental de las islas del Adriático (esto, por supuesto, antes de que la construcción de las últimas décadas empezara a hacer estragos). Uno de tantos fue el archiduque Luis Salvador de Austria, que en 1872 compró una villa cuyo nombre le hace honor: Miramar.

La extensa finca, situada en la costa noroeste de la isla cerca de Valldemossa, ocupaba una amplia franja de tierras hasta la villa de Son Marroig, en el municipio colindante de Deià. Se trata de un territorio donde las montañas de la Serra de Tramuntana se hunden abruptamente en el mar, proporcionando una atalaya excepcional a las casas ubicadas en la pendiente, de ahí que esa zona fuese conocida popularmente como “el mirador”. El archiduque de Austria no descansó hasta que hubo comprado ambas fincas, que juntas conforman un espléndido lugar desde donde observar el Mediterráneo y la abrupta costa norte de la isla.
Es por ese motivo que, actualmente, esta franja de costa es el escenario de una excursión de 8 Km. conocida como “el mirador del archiduque”. Parte del Camino de la Barrera de la Marina, en la carretera de Valldemossa a Deià, y es una ruta circular que lleva por varios miradores, así como la Capilla de Ramón Llull (uno de los más importantes autores de la literatura balear) y la Cueva de Ponent. Es una excursión de dificultad media y que no supone grandes complicaciones, aunque es larga. Los domingos, puedes unirte a una de las visitas guiadas por un precio de 17 €, aunque puedes hacerla perfectamente por tu cuenta.
Por otra parte, las dos fincas (Miramar y Son Marroig) son visitables. La primera alberga un museo con objetos, documentos y obras de arte relacionados con el archiduque y con Ramón Llull; mientras que la segunda es una Casa Museo centrada en el legado artístico que produjo el mecenazgo del archiduque, así como efectos personales del mismo y numerosos objetos griegos, romanos y fenicios. Pero lo más interesante son las fincas en sí: sus bellas estancias, así como sus jardines, templetes, capillas y torres.
La costa norte de Mallorca esconde lugares fantásticos, y este es uno que no deberías perderte.
Fotografía de Son Marroig, tomada por Waterborough, en la Wikipedia.
Tradición y gastronomía en la Granja de Esporles
abril 15, 2011 by Abel Garcia
Filed under Museos
¿Quieres conocer la tradición agrícola mallorquina de primera mano y sin tener que esperar a una de las numerosas ferias que se realizan en la isla? La Granja de Esporles, situada en la localidad del mismo nombre, te ofrece esta oportunidad a tan sólo 15 Km. de Palma.
La Granja de Esporles es una mansión señorial del siglo X, que hoy en día es una casa-museo. En ella se puede, además de contemplar muebles y ropa típica de diversas épocas, tener la oportunidad de aprender varios oficios y actividades tradicionales, así como la posibilidad de degustar la cocina mallorquina. Además, está situada en un enclave ideal entre jardines, fuentes y senderos que invitan a dar un paseo.
¿Pero qué tiene de tan especial esta Granja? La respuesta es: su ubicación. El abundante caudal de aguas que proporcionaban las fuentes cercanas proporcionaba energía de sobra para los molinos, de vital importancia en la Edad Media. Ello permitió a los sucesivos propietarios (gobernadores musulmanes, señores feudales, monjes y finalmente familias particulares) desarrollar una gran actividad de producción agrícola. Con la industrialización, floreció el consumo de repostería y la Granja se especializó en ello, siendo una importante productora de productos de este tipo como confituras, pan de higo, cabello de ángel y buñuelos.
En los jardines se puede apreciar una gran variedad de flora autóctona, por lo que harán las delicias de los aficionados a la botánica. También se pueden ver varios animales de granja como faisanes, patos, ocas y el autóctono cerdo negro mallorquín, especie emblemática de la isla; mientras que en los bosques se puede atisbar fauna salvaje: gamos, liebres y una gran variedad de aves.
Si te buscas la cara más tradicional de Mallorca, no dejes de hacer una parada en la Granja de Esporles.
Fotografía de la página web www.lagranja.net


